Muchos hemos sido los que recién inaugurada la mayoría de edad, nos hemos ido a estrenarla a una ciudad universitaria como Santiago. Uno de los motivos que más pesaron en mi decisión a la hora de elegir una carrera en concreto, fue el hecho de que la facultad en cuestión, perteneciese al campus compostelano, ya que tras haber leído libros como la Casa de la Troya y haber oído las apasionantes vivencias que contaban los que habían estudiado allí, era una experiencia a la que yo no quería renunciar.

Y lo conseguí, en 1993, precisamente año xacobeo, comencé a vivir en la Rúa Nova del casco histórico y a disfrutar de la fuerza de la vitalidad de esta ciudad, del embrujo de sus piedras, el encanto de su ambiente... La carpeta en una mano y el paraguas en la otra, la vida de un estudiante de primer año en Santiago transcurre entre la facultad y los vinos en el Franco, hay tantos bares y tapas diferentes, que hace falta un año, como mínimo, para descubrirlos todos.

Pasado el primer año de exaltación del ribeiro del "Orense" y las croquetas del "Central", de repente Santiago se muestra como una ciudad con una oferta cultural y de ocio apasionante. Además de la majestuosidad indiscutible de la Plaza del Obradoiro y su Catedral,que me sigue asombrando cada vez que voy a pedirle algún favor al Apostol, las exposiciones, la oferta de teatro, la diversidad de conciertos, los ciclos de cine, la tradición, el compromiso social... ayudan a que uno se vaya integrando en la ciudad, casi sin darse cuenta.

Y tanto es así, que gracias a que la carrera era larga y dificil y se prolongó varios años más de los debidos, en ese tiempo establecí con Santiago y con algunas de sus gentes unos vínculos físicos díficiles de romper y otros emocionales que jamás se desharán, asíque decidí continuar mi vida de hoy, que mañana nunca se sabe..., trabajando en esta ciudad apasionante que sigue creciendo a todos los niveles y que aún me sorprende cada día.

Aquí se disfruta la lluvia, se interpretan las piedras y se conocen lugares mágicos en los alrededores como el Xirimbaoo la Playa Fluvial. Santiago es una ciudad cómoda para vivir por tamaño e infraestructuras y por que cubre todas las necesidades de lugareños y foráneos, es muy difícil describirla en unas líneas, yo lo he intentado desde mi experiencia, pero en mi opinión...hay que vivirla!!.